La arquitectura mediterránea es una arquitectura de sombra, de muros espesos, de frescura. Una arquitectura donde la masividad de los edificios convive con una naturaleza lujuriosa. El clima es suave en invierno, poderoso en verano y luminoso todo el año. Para responder a este cuadro específico, dos espesores, correspondientes a dos enfoques bioclimáticos distintos han sido desarrollados para el conjunto: edificios finos (18m de espesor) y anchos (23m de espesor). Los edificios finos proponen unidades con ventilación cruzada y muy abiertas sobre el exterior. Los espacios se organizan en función del aire y la exposición al sol. Los edificios más anchos, con mayor inercia, tienen patios para ventilar los espacios que no ventilan en ángulo. Las fachadas, retraídas del borde de la losa se mantienen protegidas del sol. La profundidad de los balcones se optimizó en cada caso en función de la orientación, del programa, del espesor del edificio, y del contexto. El objetivo es poder prescindir todo el año de calefacción y de refrigeración.
Beneficio aportado por la sombra horizontal
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Economía energética creada por la adición de un dispositivo de sombra horizontal (balcón del piso superior) que bloquea el sol vertical intenso.
Trayectoria solar
Detalle del beneficio de sombra
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